Si el IRPF grava lo que ganas y el Patrimonio grava lo que tienes, existe un tercer impuesto que es el terror de las inversiones inmobiliarias y de las herencias de grandes carteras: El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD).
Este es el impuesto que se activa en los momentos de transferencia de riqueza. En Finanzas Elite, lo llamamos el «Impuesto a la Generosidad» o «Impuesto al Legado».
Si el IRPF grava lo que ganas y el Patrimonio grava lo que tienes, existe un tercer impuesto que es el terror de las inversiones inmobiliarias y de las herencias de grandes carteras: El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD).
Este es el impuesto que se activa en los momentos de transferencia de riqueza. En Finanzas Elite, lo llamamos el «Impuesto a la Generosidad» o «Impuesto al Legado».
El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones: El peaje al traspasar la riqueza
En la vida de un inversor, hay dos momentos en los que este impuesto aparece sin haber vendido ni una sola acción:
- Sucesiones: Cuando alguien fallece y deja sus activos a sus herederos.
- Donaciones: Cuando decides regalar dinero o activos (como acciones o una casa) a otra persona en vida.
1. ¿Por qué es diferente a los demás?
A diferencia del IRPF, que es igual para todos en el país, el Impuesto sobre Sucesiones es territorial. Esto significa que lo que pagas depende totalmente de dónde vivas o de dónde viva la persona que te deja la herencia.
- En algunas regiones, heredar un millón de euros puede costar 0€ (está bonificado).
- En otras, puede costar hasta el 30% o 40% de todo lo acumulado.
2. El peligro de la «Plusvalía del Muerto»
Este es un concepto clave en Finanzas Elite. Cuando heredas acciones que han subido mucho de valor, ocurre algo curioso:
- Si tu padre compró acciones por 1.000€ y ahora valen 10.000€, esos 9.000€ de beneficio no pagan IRPF al fallecer. Se «limpia» la ganancia fiscal.
- El heredero recibe las acciones por valor de 10.000€ y solo debe preocuparse del Impuesto de Sucesiones. Esto es una ventaja estratégica brutal si se sabe planificar.
3. Donar en vida: ¿Es buena idea?
Muchos inversores piensan: «Le voy a dar 50.000€ a mi hijo ahora para que empiece a invertir».
- Ojo: Hacienda considera que eso es una donación.
- Si no se declara y se paga el impuesto correspondiente, pueden caer multas importantes. A veces, sale más caro regalar en vida que dejar en herencia, dependiendo de las bonificaciones de tu región.
4. El grado de parentesco: No todos somos iguales
Hacienda divide a los herederos en grupos:
Grupo I y II: Hijos, cónyuges y padres. Son los que menos pagan (o nada).
Grupo III y IV: Hermanos, tíos, sobrinos o amigos («extraños»). Estos suelen pagar tipos impositivos altísimos, a veces cercanos al 50% o 70% si el patrimonio previo del que recibe ya es alto.